Usos de Evernote: Escanea tarjetas de visita

Hace años solía guardar las tarjetas de visita en unos archivadores especiales, llamados precisamente tarjeteros. Solía tener uno para las tarjetas que utilizaba en mi ámbito personal (las de talleres, restaurantes, peluquerías, reparaciones, o cualquier servicio que quisiera tener localizado cuando lo necesitara) y varios para las tarjetas de visita que guardaba por mi profesión. Y en este caso la división solía ser geográfica. Así podía tener un tarjetero para Canadá, otro para Italia, en fin, uno para cada uno de los países en los que suelo trabajar.
 
Pero cuando los smartphone aparecieron en nuestras vidas, dejé de acumular las tarjetas, más que nada por que cambió la forma en la que viajaba. Antes de la revolución digital solía llevar un maletín en el que guardaba mapas y planos de la zona que debía visitar, documentación sobre el destino que transmitía a mis clientes, y aquellos tarjeteros con propuestas suficientes en cuanto a hoteles, restaurantes, atracciones y cuanto me resultara de interés en la ciudad de turno. Pero al comenzar a manejar smartphones, si se puede llamar así a aquella Nokia E61 que utilizaba por entonces, fue perdiendo sentido el cargar con todo eso: poco a poco el gps sustituyó a los mapas, mi querido Evernote reemplazó a las carpetas atiborradas de documentos, y las agendas electrónicas terminaron con los tarjeteros.
 
Tengo que decir, que tras mi inicial conversión al mundo digital, después he vuelto a ciertas prácticas analógicas que me infunden más seguridad. Por poner un ejemplo, aunque me ayude del gps para llegar a los lugares que tengo marcados, suelo mirarlo con anterioridad en un plano e incluso suelo anotar en un papel las indicaciones básicas, ya que la experiencia que tuve en una ocasión en Hamburgo cuando mi navegador dejó de funcionar y 40 personas hambrientas esperaban a que yo diera por azar con el restaurante en el que teníamos reservada la cena me hizo reconsiderar mi confianza ciega en los dispositivos electrónicos. 
 
Ahora bien, ya no volvería a viajar con los atlas de carreteras en mi mochila, como hice en el pasado, y nadie duda que los documentos se acarrean mucho más sencillamente en Evernote, permitiéndome además encontrar lo que busco en apenas unos segundos. Pero en el caso de las tarjetas de visita, sí que echo de menos a veces abrir el tarjetero y ojear entre los restaurantes de Montreal que he ido recopilando con los años. Y como no quiero volver a acarrear trastos conmigo (viajo cada vez más ligero, como suelo referir a menudo en mi blog personal) creo que la solución perfecta es convertir a Evernote en tu tarjetero digital. Sobre todo si eres usuario premium, y explico por qué. 
 
Para los usuarios básicos de Evernote, la forma de guardar una tarjeta de visita será fotografiarla y subirla a vuestra cuenta. Quedará archivada por tanto como una imagen y los datos que aparecen en la tarjeta solo podrán ser observados por el ojo humano, sin que Evernote consiga rescatar la información directamente del archivo fotográfico (al menos por ahora, aunque estoy seguro de que tardará poco Evernote en implementar esta opción). Es importante que etiquetes correctamente la nota, ya que la tarjeta sólo será presentada si es buscada con el término correcto. Por tanto te recomiendo que incluyas en el título el tipo de servicio a que se refiere, el nombre, y la ubicación. Por ejemplo: Restaurante Casa Manolo Montreal. Y con alguna etiqueta que utilices para facilitar aún más la búsqueda, podrás encontrarla sin problemas en el momento en que la necesites.
 
Pero para los usuarios Premium el proceso es fantástico. Se inicia de forma similar: fotografías la tarjeta de visita desde tu cuenta en Evernote. Pero aquí ya acabó tu trabajo. El elefante se encarga de guardar esta tarjeta de visita, crear el título pertinente (será el nombre del profesional o del servicio en cuestión) y recopilar la información que la tarjeta muestra, como dirección, teléfonos, emails, etc. De esta forma, la nota ya incluye campos predeterminados para dichos epígrafes y la tarjeta de visita queda perfectamente catalogada en tu cuenta. Sin necesidad de que tú hagas absolutamente nada más que la fotografía inicial.
 
Y una vez guardada en Evernote, la tarjeta ya no precisa conservarse. Por lo que ahora ya no suelo ni siquiera guardar la tarjeta cuando me la entregan; la fotografío y la devuelvo para que la entreguen a alguien que la necesite de verdad. Aunque lo que realmente necesitaría esa persona es hacerse una cuenta en Evernote y empezar a disfrutar de estas ventajas.